Rafael y Carmen son una pareja entrañable que rondarán los 70 años. Suelen venir los sábados a cenar a La Cabaña. Siempre me ha llamado la atención la gentileza de Rafael y el cariño con el que trata a su esposa: le abre la puerta del coche cuando llegan, le ayuda a acomodarse en la silla cuando se sientan en la mesa, y cuando se marchan, siempre le sostiene el abrigo mientras ella se lo pone.

El pasado mes de enero, recibimos una llamada desde Alemania. Era Lucía la hija de Rafael y Carmen, que vive allí desde hace varios años. Nos comentó que dentro de unos meses sería el 50º aniversario de la boda de sus padres y quería organizarles una fiesta sorpresa para celebrarlo, invitando a toda la familia sin que ellos lo esperasen. Le preocupaba que, al estar en Alemania, no pudiera organizar el evento de la forma que le gustaría. Tras contarle nuestra filosofía de trabajo, confió en nosotros, dejó la organización de las bodas de oro de sus padres en nuestras manos.

Semanas antes de celebrar el evento, Rafael nos llamó para reservar una mesa para dos, y nos avisó de que esa noche no iba a ser una noche cualquiera, ya que celebraban 50 años de casados. Nos pidió que por favor les preparásemos un menú especial con sus platos favoritos y les sirviéramos el champagne con el que brindaron en su boda. Rápidamente nos pusimos en contacto con su hija para avisarle de que, tal y como ella nos había dicho, su padre había realizado la reserva para dos en la fecha indicada.

Cuando Rafael y Carmen llegaron a La Cabaña esa noche, no podían imaginarse lo que iba a ocurrir. Estaban espléndidos. Rafael tan atento como siempre, repitió su ritual de cariño a su mujer, abriéndole la puerta del coche al llegar y acompañándola hasta la mesa, donde con un gesto amable le invitó a sentarse.

La sorpresa llegó cuando les invité a pasar a tomarse una copa de champagne al jardín. Allí estaban todos: su hija, sus nietos, los hermanos de Carmen, los primos del pueblo de Rafael a los que hacía años que no veía… Doña Carmen no pudo contener las lágrimas de emoción. Rafael, visiblemente conmovido, no fue capaz de articular palabra hasta pasados unos minutos.

La velada fue inolvidable. Con las fotos y los videos que nos facilitó su hija, pudimos proyectar una presentación con los mejores recuerdos que Rafael y Carmen habían coleccionado durante 50 años de matrimonio. El menú degustación de nuestras mejores piezas a la brasa, preparado a medida para el evento, dejó a todos impresionados. Por lo visto en Alemania no ha llegado aún la #LumbreManía, ni los pescados del Cantábrico ni las carnes de Miraflores.

Gracias Lucía por haber confiado en nosotros, queremos seguir compartiendo con vosotros momentos inolvidables y sobre todo que ese cariño de tus padres Rafael y Carmen siga muy muy vivo…  Tenemos que aprender tanto de las personas mayores…